Este histórico encuentro se produjo en el intervalo de tiempo entre las ruedas de prensa del cineasta y el dramaturgo. Se estrecharon la mano frente a los periodistas asistentes y conversaron durante unos minutos, en una imagen única e irrepetible de dos de los mitos vivos más importantes de la cultura del siglo XX.
Asimismo Woody Allen contestó a preguntas sobre su última película "Un final made in Hollywood" y manifestó su interés por el cine europeo y latinoamericano, incitando a los cineastas americanos a mirar más a las producciones que se generan en el viejo continente. También expresó su satisfacción por la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a los músicos Daniel Barenboim y Edward Said, por su búsqueda de alternativas para la paz entre el pueblo judío y palestino. El director de "Zelig" añadió que el gran problema del mundo es "la indiferencia generalizada ante el sufrimiento humano".
Uno de los asistentes a la rueda de prensa fue el director de cine español Gonzalo Suárez, responsable a su vez de la candidatura de Woody Allen al Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002.
Por otro lado, en la tarde de ayer, en el Teatro Jovellanos de Gijón se proyectó su película "Manhattan" y posteriormente el cineasta americano mantuvo un fluido coloquio con las más de mil personas asistentes al acto.