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| Jean Daniel, Mario Soares, Luc Montagnier y Jerónimo López inauguraron el ciclo de debates del XXV Aniversario de los Premios Príncipe de Asturias |
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El debate, titulado "El hombre a comienzos del siglo XXI: entre la salvación y la condena", tuvo lugar el 10 de noviembre en el Teatro Palacio Valdés de Avilés.
Los galardonados con los Premios Príncipe de Asturias Jean Daniel (Comunicación y Humanidades 2004), Mario Soares (Cooperación internacional 1995), Luc Montagnier (Investigación Científica y Técnica 2000) y Jerónimo López, del Comité Científico para la Investigación en la Antártida (Cooperación Internacional 2002) participaron en el primero de un ciclo de debates organizado en el marco de las actividades del XXV Aniversario de los Premios. El debate, titulado "El hombre a comienzos del siglo XXI: entre la salvación y la condena", tuvo lugar el 10 de noviembre en el Teatro Palacio Valdés de Avilés.
Este coloquio, dirigido y coordinado por Jean Daniel, fundador de la revista Le Nouvel Observateur, contó también con la presencia, como invitado especial del filósofo Régis Debray, así como con la participación de dos estudiantes seleccionados por la UNESCO, que auspicia los actos del XXV Aniversario de los Premios, entre las veinticinco mejores universidades del mundo.
El encuentro estuvo moderado por Gustavo Suárez Pertierra, presidente del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos y miembro del Jurado del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.
El director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, acertó al calificar el acto como un encuentro de marcado carácter europeísta y "un auténtico gozo intelectual". Reivindicaciones de los valores europeos, preocupación por los grandes retos (deterioro medioambiental, escasez de recursos energéticos, superpoblación, pandemias) pero con una prudente confianza en la voluntad, la razón y, en general, el ser humano, fueron los asuntos que centraron el debate.
Jean Daniel ofreció una particular visión del siglo pasado y los retos del presente. "El siglo XXI para mí es duro, y en ningún caso inocente", dijo. Su intervención, desencantada y de gran hondura intelectual, invitó a reflexionar sobre el verdadero significado de la término barbarie y si ésta es una característica intrínseca de la naturaleza humana. "¿Es siempre la guerra sinónimo de barbarie? ¿Lo fue cuando la guerra se justificaba para combatir el nazismo?", se preguntó. El periodista de origen sefardí-argelino, afirmó "sentir la muerte de algunas ideologías como un fracaso personal, al igual que el presente de los pueblos descolonizados". Un movimiento de liberación, al que el periodista galo dijo haber dedicado los mejores años de su vida. En su intervención, no obvió los recientes disturbios en su país y afirmó que no le ayudaban a volverse más optimista.
Régis Debray siguió la estela pesimista comenzada por su compatriota. "La técnica nos da la apertura, la mundialización, pero por otro lado, nos quita la identidad. La gente no sabe de dónde viene, ni adónde va", comentó. El filósofo destacó que "es en las ciudades, en los suburbios, donde se reclutan los integrismos identitarios, no en los campos y las montañas." Identificó otra de las paradojas que se da en la actualidad: "El progreso es retrógrado en algunos aspectos, el neo puede producir el retro", asertó. Para ilustrarlo con humor, rescató una anécdota: "Cuando surgió el furor por el uso del automóvil, se llegó a decir que el ser humano se transformaría en un hombre con las extremidades inferiores subdesarrolladas. Hoy, lejos de dejar de andar se ha puesto a correr y hace jogging de forma fanática."
El ex presidente portugués, Mario Soares, realizó un marcado discurso europeísta, enunciando los principios que, a su parecer, distinguen al Viejo Continente: "El humanismo, la laicidad del Estado y una mayor presencia del mismo". Cuestionó la consecuencias económicas de la globalización, afirmando que "está provocando muchos más pobres y miserables". También mostró su preocupación por el deterioro ambiental del planeta y la incapacidad de los gobiernos para enfrentar el problema. El veterano estadista luso afirmó, sin embargo, que no pierde la esperanza, depositada en la voz de los europeos.
Por su parte, el codescubridor del virus del sida, el biólogo Luc Montagnier, pidió prudencia ante los retos científicos y las decisiones éticas que conllevan, en relación a la manipulación del genoma. Al igual que Soares, manifestó su confianza en Europa, que tiene una función que desempeñar y que debe reivindicar sus valores. Reclamó la existencia de la ciencia para crear y no para destruir. No obstante, a lo largo del debate se admitió que no siempre ha sido así y, como ejemplo, los participantes hablaron de Hiroshima y sus consecuencias.
Jerónimo López, vicepresidente del Comité Científico de la Antártida, experto en la evolución de los ciclos del planeta, se mostró moderadamente optimista en cuanto a que "cuestiones como el cambio climático ya forman parte de las agendas políticas y tarde o temprano obligarán a efectuar cambios profundos en las sociedades". Aunque, remarcó la incoherencia que se produce en los gobiernos que primero firman unos tratados sobre protocolos de actuación, como el de Kioto o Montreal, y después los consideran papel mojado. Asimismo, colocó sobre la mesa el problema de las fuentes de energía y afirmó que "cuando China e India se equiparen a nuestros niveles de consumo y de forma de vida van a plantear serias presiones sobre el mundo occidental."
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