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Diario "El Espectador"
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Fundado hace ciento tres años, posee una tirada de 230.000 ejemplares y edita diez revistas semanales o mensuales. "El Espectador" ha destacado desde su fundación por su lucha constante en favor de las libertades; en los últimos diez años ha efectuado una valiente denuncia del narcotráfico colombiano.
"El Espectador" fue fundado en 22 de marzo de 1887 por Fidel Cano Isaza, en la ciudad de Medellín. Concebido como un instrumento de defensa de la patria y los criterios liberales, el desempeño de esa función motivó su cierre por parte del Gobierno cuando apenas llevaba un mes en la calle. Después de varios intentos, en 1896 consigue regularizar su publicación, manteniendo la reducida paginación de sus inicios, que se mantendría hasta 1913, cuando "El Espectador" pasa al gran formato.
En 1915, la sede del diario se traslada a Bogotá; cuatro años más tarde se convierte en periódico de circulación nacional. Fidel Cano fallece y es sustituido por su hijo Luis, que permaneció al frente del rotativo hasta 1949, coincidiendo su abandono con la censura establecida por el gobierno de Mariano Ospina Pérez sobre la prensa. Gabriel Cano le releva en el cargo, afrontando la dura etapa de la dictadura del general Rojas Pinilla, en la cual, el 6 de septiembre de 1952, "El Espectador" fue asaltado, saqueado e incendiado. Aunque a los pocos días el periódico volvía a salir, desde unas oficinas prestadas, en 1956 la férrea censura dictatorial obliga a tomar la decisión de cierre, en espera de mejores tiempos.
En 1958, derrocado el dictador y con el Frente Nacional en marcha, "El Espectador" reaparece como periódico matinal. Seis años más tarde el periódico compra un edificio, donde se instala una nueva rotativa y comienza a fraguarse la era actual del diario. En los años setenta la edición dominical se acompaña de un suplemento en formato de revista. Al comienzo de la década de los ochenta muere Gabriel Cano, pero la línea sucesoria de la familia se mantiene en la figura de Guillermo Cano Isaza, que asume la titularidad de la dirección.
Con el cambio de dirección se inicia una lucha sin cuartel contra el grupo "Gran colombiano", un importante imperio financiero, al que "El Espectador" acusó de "manejos dudosos" del dinero de los ahorradores. Esta campaña motivó fuerte presiones empresariales, que se tradujeron en el recorte de publicidad del diario. A este proceso se le conoció como la "tenaza económica contra la prensa". En 1984 el grupo de investigaciones especiales de "El Espectador" recibió el Premio Nacional de Periodismo por su trabajo sobre el grupo "Gran colombiano".
También en esos mismos años, en torno a 1980, "El Espectador" comienza a denunciar las operaciones de los narcotraficantes y su director, en su columna titulada "Cuaderno de apuntes", pone al descubierto, con nombres propios, la oscura trama del tráfico de drogas en Colombia. El 17 de diciembre de 1986 Guillermo Cano Isaza es asesinado a la salida del trabajo.
us hijos, Juan Guillermo y Fernando Cano, han recogido su bandera, fieles a la consigna fundacional de "El Espectador". En el editorial publicado al día siguiente de la muerte de su padre podía leerse la frase: "Seguimos adelante".