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Jorge Oteiza

Premiados en 1988

Escultor controvertido y figura indiscutida del arte contemporáneo, Jorge Oteiza era un creador de espacios cuya obra recorre las principales preocupaciones de la vanguardia, reflejando un gran interés por las formas arcaicas y primitivas y una obsesión por la geometría reduccionista presente en movimientos como el cubismo, el constructivismo o el minimalismo.

Nacido en Orio, Guipúzcoa, en octubre de 1908, estudia en Madrid, tres años en Medicina y tres meses en una Escuela de Artes y Oficios.

En 1931 obtiene el primer premio de escultura en la Bienal de Artistas Guipuzcoanos de San Sebastián, ciudad en la que inauguraría su primera exposición individual en 1934.

En una primera época, interesado por la obra y la persona del escultor Alberto Sánchez y atraído por quienes ponen en práctica el racionalismo en la arquitectura, se enfrenta tanto al arte convencional fomentado entonces en el País Vasco como al surrealismo que arrastraba a muchos de sus compañeros de Madrid.

En 1935 se traslada a Iberoamérica: expone en Santiago de Chile y en Buenos Aires, y enseña en la Escuela Nacional de Cerámica de Argentina. En 1942 el gobierno de Colombia le encarga la organización de la enseñanza oficial de la cerámica en Bogotá. Dos años más tarde publica su "Carta a los artistas de América", sobre el arte nuevo de la posguerra, y en 1948 difunde en Buenos Aires el "Informe sobre mi escultura".

En estos años, Oteiza experimenta problemas de estructura con una serie de esculturas figurativas. Son años de vida precaria e inestable que influyen más en su formación intelectual y política que en su obra artística.

En 1948 regresa a Bilbao y da comienzo al período más intenso de su vida de escultor. Mediada la década de los cincuenta, se producirá además en España un movimiento de renovación artística que dará a la escultura un desconocido protagonismo al que Oteiza va a contribuir de manera destacada.

En 1951, después de ganar el primer premio en el concurso nacional para erigir un monumento al Rey Felipe IV en San Sebastián, se le encarga la realización de las esculturas para la nueva basílica de Aránzazu, en Guipúzcoa.

Obtiene el primer premio de la IX Trienal de Milán y sigue sumergido en una intensa labor de investigación que se ve interrumpida cuando en 1957 es seleccionado para participar en la IV Bienal de Sao Paulo, donde obtiene el Gran Premio Internacional de Escultura. También en 1957 monta el pabellón español en la Feria Internacional de Bruselas.

En 1959 declara que ha concluido experimental y profesionalmente su vida de escultor. Unos mínimos elementos formales le han servido, no para delimitar espacios, sino par crear vacíos. Deja de ser escultor, pero no de hacer escultura, y realiza una intensa labor política, social y cultural a través de sus poemas y estudios antropológicos, lingüísticos y estéticos.

Obtiene en 1970 el primer premio en el concurso de ideas para la urbanización de la madrileña Plaza de Colón, y en 1985 le es concedida la Medalla de Oro de Bellas Artes.

Entre otros escritos, ha publicado: "Ensayo de interpretación estética del alma vasca" (1963), "Un modelo de hombre para el niño de cada país" (1972) y "Existe Dios al Noroeste" (1990).

El artista donó toda su obra al pueblo de Navarra y está expuesta en el museo de la Fundación Jorge Oteiza creada en 1996 en Alzuza (Valle de Egües), para conservar, estudiar y difundir su obra.

Jorge Oteiza, falleció a los 94 años de edad en San Sebastián el 9 de abril de 2003.
 

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